Política y poder:
"En el universo de ideas de los ilustrados el poder se entiende como un derecho individual originario, que se cede para constituir una forma de gobierno basada en la soberanía del pueblo. El poder lo detentaría el individuo concreto, que lo entrega, parcial o totalmente para contribuir a la constitución de un poder político". Esta consideración del poder es, por supuesto solidaria de la concepción ilustrada de sociedad, en la que se concibe que lo primario sea el individuo, quien por obra y gracia de una unión de voluntades establecería la sociedad.
Desde este punto de vista el poder parece ser un atributo, algo que se puede intercambiar como la riqueza. Para este enfoque, que sigue teniendo amplia continuidad el poder político arrancaría del pacto social.
De este modo la filosofía política, al reelaborar continuamente el tema del contrato social ha reducido el tema del poder político a una supuesta unión de intereses o a una transacción en la que no se acaba de definir muy bien lo que se intercambia. Además, admitiendo que el principio de toda sociedad es el contrato o el reconocimiento, se coloca de modo inamovible la política bajo el signo de la ley y el derecho. Este tipo de concepción lleva implícito un respeto por el poder, puesto que al conceptuarlo como fruto del consenso, del pacto o reconocimiento, supone -contra toda evidencia- que está "al servicio de la comunidad", dejando fácilmente la puerta abierta a los diversos tipos de autoritarismo.
Desde este punto de vista el poder parece ser un atributo, algo que se puede intercambiar como la riqueza. Para este enfoque, que sigue teniendo amplia continuidad el poder político arrancaría del pacto social.
De este modo la filosofía política, al reelaborar continuamente el tema del contrato social ha reducido el tema del poder político a una supuesta unión de intereses o a una transacción en la que no se acaba de definir muy bien lo que se intercambia. Además, admitiendo que el principio de toda sociedad es el contrato o el reconocimiento, se coloca de modo inamovible la política bajo el signo de la ley y el derecho. Este tipo de concepción lleva implícito un respeto por el poder, puesto que al conceptuarlo como fruto del consenso, del pacto o reconocimiento, supone -contra toda evidencia- que está "al servicio de la comunidad", dejando fácilmente la puerta abierta a los diversos tipos de autoritarismo.

Interpretación:
El poder y la política son una forma de gobierno que se encuentra basado sobre todo en la soberanía del pueblo; por lo que es considerado como un servicio a la comunidad para contribuir a la construcción de una patria mejor, intercambiando los intereses para que de esa manera se llegue a definir un acuerdo en bien común a toda la comunidad.
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